Alessandra García empodera al barrio de Marbella con ‘Mujer en cinta de correr sobre fondo negro’

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Alessandra García es malagueña, creadora, performer y profeta en su tierra. Es un ciclón de genialidad sobre el escenario que cuenta con el cariño del público y además programa las artes escénicas y la música del Contenedor Cultural de la Universidad de Málaga. Con su trabajo ‘Mujer en cinta de correr sobre fondo negro’ ha traspasado la ciudad y ha conquistado al jurado de los Premios Max, que le otorgó el Premio al Mejor Espectáculo Revelación en 2022. En ese mismo año se hizo con el Premio Ojo Crítico de Teatro y el Premio Ateneo a la Mejor Interpretación. Me recibe unas horas antes de su actuación en el Teatro Ciudad de Marbella con el gesto relajado, los ojos verdes bien abiertos y el foco puesto en responder cada pregunta desde la naturalidad que la caracteriza. 

Soledad Mena: Bienvenida a Marbella, Alessandra. Vienes a hablar de barrio a una ciudad estereotipada precisamente por todo lo contrario a lo que cuentas en tu obra: lujo, turismo, glamour, mafias… ¿Esto te pone nerviosa?
Alessandra García: No, no, yo sé que el barrio también existe en Marbella y lo que me encanta de poder traer esta obra es que el barrio en Marbella se empodere, porque estoy convencida de que va a conectar con la gente de esa otra Marbella que quizá es más desconocida, pero que siento que es más común que la otra, la de los estereotipos. 

SM: Tú te criaste en un barrio de Málaga que ya no existe, El Bulto, pero además de hablar de sus realidades, tratas temas de profundo calado como el capitalismo, la cultura, la conciencia de clases… 
AG: Son temas que he elegido conscientemente por una mezcla de necesidad de hablar de ellos y también por conciencia de querer hablar de eso para hacer crítica. Me pongo en una tesitura muy íntima y a la vez muy crítica y cómica, porque la obra tiene esa profundidad desde el humor. 

SM: Hay una parte en la que los motes tienen su momento dentro del montaje, ¿cuál era el mote de tu familia?
AG: El Tripa. Ese es el mote de mi padre, heredado de su abuelo, que trabajaba cargando carne y además le gustaba mucho beber, así que un día entró a las cámaras frigoríficas y rasgó todas las tripas a los cerdos. De ahí que se le quedara ‘el Tripa’. Mi padre es el nieto del Tripa y yo soy la hija del Tripa también.  

SM: El título es largo, poético: ‘Mujer en cinta de correr sobre fondo negro’. ¿Cómo surge? ¿En qué te has inspirado para ponerlo?
AG: Es de Violeta Niebla, la verdad. Queríamos que fuera descriptivo, que te recordara algo pictórico, como cuando describen un cuadro, y claro ‘Mujer en cinta de correr sobre fondo negro’ es el cuadro que se ve al final, cuando esta chica consigue salir del cuadrado naranja del que intenta salir por todos los medios durante la historia. Digamos que el título es la resolución del conflicto del personaje de la obra.  

SM: Con esta obra ha llegado el reconocimiento del sector y has cosechado varios premios… ¿Es esa la mayor satisfacción que te ha dado?
AG: Es mover la obra. En ese momento nacía en mí una necesidad muy grande de salir de Málaga. Sentía que por mucho que hiciera como artista no conseguía superar la barrera provincial con mis propios trabajos como artista, porque como intérprete sí que lo había hecho. Así que el mayor logro es tener bolos, que llegue a muchos sitios, a muchos teatros distintos, festivales… Y va a seguir, porque tiene más agenda por delante y no la quiero matar, quiero que se muera sola. 

SM: Eres la actriz de una obra escrita por ti, ¿esta decisión nace de una necesidad personal como artista o es fruto de la precaria situación de la cultura en este país?
AG: Por encima de todo yo soy actriz, intérprete, y tenía muchas ganas de verme en la tesitura de estar sola enfrentándome a un texto escrito por mi y a una dirección que también he firmado yo. Para mí era un regalo que me estaba haciendo y también una responsabilidad, porque lo que cuento surge de mi identidad, de convertir mis carencias en virtud, de mis realidades. No está hecha para que lo cuente otra persona porque es demasiado personal.

SM: ¿Qué te gustaría que se llevase el público de esta obra?
AG: Que se ría, que reflexione… Que cuando salga no se olvide de lo que ha visto, porque mi objetivo es que llegue a todas las capas. Como artista, para mí es muy importante que si viene una persona que nunca ha ido al teatro en su vida se vaya con una sensación de que ha disfrutado la obra, de que la ha entendido. Y la persona que lleve más teatro en su vida, que ya ha visto de todo, ojalá que piense que también está escrito para ella. Y luego que haya risa y pensamiento, por supuesto. Que no sea una risa vacía, sino una risa crítica, una risa intelectual.   

SM: Está claro que te sientes cómoda en el lenguaje del teatro contemporáneo, ¿qué opinas del teatro clásico? ¿Te llega?
AG: Me parece que forma parte de la disciplina a la que me dedico, pero sí que siento que no es mi presente, que si yo quiero ser una artista de mi tiempo tengo que hacerlo desde el género del teatro contemporáneo más que una obra más aristotélica. 

SM: ¿Está el público preparado para el teatro contemporáneo ahora? ¿Sientes que ese proceso de reeducación hacia otro lenguaje escénico ya se ha completado?
AG: Creo que nos queda un camino importante por hacer desde un lugar muy transversal. Como que desde los cimientos debería haber más puentes, más conciencia de industria entre la prensa, los artistas, los programadores, la gente amante del teatro…  Siento que esos cuatro pilares son muy importantes para que la gente entienda que el teatro contemporáneo puede emocionarte igual que Lorca. Que Lorca está muy bien, pero que han pasado más cosas. Y ahí sí que veo una falta de atrevimiento.  

SM: ‘Mujer en cinta de correr sobre fondo negro’ está publicada en la Editorial Cántico, ¿la concebiste como obra literaria o directamente como obra escénica?
AG: Para mí esto es algo que escribo porque tengo que decirlo. Es decir, yo no me siento dramaturga, aunque es verdad que inevitablemente la vida me está colocando en ese lugar porque escribo cosas, pero mi conciencia de escribir es muy intuitiva.

SM: ¿Te parece que falta esa conciencia o hábito de leer teatro, de fomentar la lectura de obras teatrales y su escritura?
AG:  Pues siento que el teatro no está en el lugar que se merece en la biblioteca de Málaga, por ejemplo. Entiendo que no se pueda tener una biblioteca solo de artes escénicas, pero si hay dramaturgos en la ciudad que han escrito teatro, que al menos estén disponibles en la biblioteca, porque a día de hoy no ocurre.  

SM: ¿Y qué está leyendo ahora Alessandra García?
AG: Últimamente estoy con José Andrés López, que es un dramaturgo malagueño. Es muy denso, muy poético, pero me gusta mucho su lenguaje, su forma de contarlo porque es muy muy personal, pero a la vez muy rococó, entonces como yo estoy tan alejada de eso, me gusta bichear. 

SM: Para alguien como tú, que vive por y para la cultura, ¿Cómo la defines? ¿Qué es para ti?
AG: Es alimento. La cultura es algo que tú debes de consumir para sobrevivir, así de simple, de orgánico y de llano. Para estar sano tienes que consumir cultura. 

Tras la función, el público aplaude con el entusiasmo y la certeza de haber presenciado un espectáculo poderoso y único. De estar ante una artista extraordinaria. Para Roberto Martín, periodista y espectador de la obra en Marbella, «es un retrato cargado de humor, sátira y desahogo punk de aquellos que la protagonista llama ‘los invisibles’. Es el reflejo y alma de los barrios marginales pasados por una batidora y escupidos a la cara del público por una genial Alessandra García». Para Pilar Morero, también espectadora y natural de Marbella, ‘Mujer en cinta de correr sobre fondo negro’ es «crítica, creativa, dinámica, intensa y removedora de conciencias».

La obra estará de nuevo en el Teatro Soho Caixabank de Málaga del 4 al 6 de abril y posteriormente en Navarra, Bilbao y Vitoria. Nuevas oportunidades de contagiarse con la propuesta y el universo de Alessandra García.